Llegamos con este artículo al final de la serie de contenidos de análisis de la naturaleza, riesgos e instrumentos jurídicos relacionados con el aval de préstamo hipotecario. Al final de este artículo enlazamos todos los contenidos al respecto.
Vamos a ver algunas estadísticas sobre el drama de los procedimientos de ejecución hipotecaria y los lanzamientos judiciales, término técnico para referirnos a los desahucios. Veamos primero una gráfica del
número de ejecuciones hipotecarias en el año 2013
, realizada en base a las
por el
Consejo General del Poder Judicial
:
De estas cifras podemos sacar algunas conclusiones:
En 2013 se produjeron 82.680 ejecuciones hipotecarias, lo que representa una reducción respecto al año anterior del 9,8%. Para darnos cuenta de la trascendencia de esta cifra, pensemos que
cada día se produjeron 226 ejecuciones hipotecarias
. Una cifra que sigue siendo escandalosa, ya que reflejan dramas familiares cuyos efectos económicos y emocionales se extienden en el tiempo. Por desgracia no tenemos los datos desglosados de los avalistas que han perdido su casa respondiendo a su compromiso.
Los lanzamientos hipotecarios producidos en el 2013 asciende a 67.189, de los cuales un 38,4% corresponden a desahucios por consecuencia de una procedimiento de ejecución hipotecaria y 56,8% por no pagar el alquiler. Ello conlleva que 25.800 familias y empresas perdieron sus casas e inmuebles, es decir,
71 lanzamientos al día
.
En relación a los últimos datos
el
Banco de España
, muy atrasados, ya que
corresponden al 2012
, comentar el siguiente cuadro resumen:

Los casos en 2012 en el que las familias que perdieron la casa
no dejaron voluntariamente su hogar fue de 2.405 dramas
, utilizando los cuerpos policiales en 355 casos; en otras palabras, que más de una vez por día nuestros policías se han visto forzados a desalojar personas de sus casas (año 2012). Preocupante dato, sin duda alguna.
Lamentablemente, las estadísticas hipotecarias en esta materia siguen siendo demasiado pobres, y no es posible saber cuántas
viviendas habituales de avalistas
se han perdido durante la crisis (más que perder, han pasado de las familias a los bancos y banco malo). Tengamos en cuenta que salvo que el fiador sea un hipotecante no deudor, no se verá inmerso en un procedimiento de ejecución hipotecaria, ya que el banco se intentará cobrar su garantía en base a otro procedimiento judicial. Para profundizar sobre la ejecución hipotecaria y los avalistas es muy interesante
.
A continuación mencionamos los últimos artículos de análisis del aval hipotecario:
